Corazón de Medianoche

Mi equilibrio se había visto afectado. Necesitaba tocar las paredes o apoyarme en algo para poder caminar recto. Me dijeron que era normal y que recuperaría la fineza a lo largo de los días.

Me informaron de que nos dirigíamos hacia una base planetaria minera. El comandante Aybkamen nos había pasado las coordenadas y nos había asegurado que allí no nos harían preguntas. Eran aliados suyos.

Medianoche crujió y protestó cuando la obligaron a realizar vuelo bajo gravedad. La Clipper era un pájaro sensible en vuelo planetario y tenía tendencia a calentarse.

Yo debería haber acudido al puente a ayudar a nuestra improvisada piloto a posarla en el suelo. Pero no tuve la presencia de ánimo como para hacerlo… y nadie me lo exigió. Así que me limité a permanecer cinchada en uno de los asientos de la sala común, ajena a todo, sintiendo las vibraciones de los motores en la estructura. Solo quería sentir la vibración del corazón de Medianoche, mi hermosa nave de rescates. No quería oír voces, no quería ver nada… Solo quería quedarme allí arrullada por su motor.

Sentí el atraque.

Un poco mas tarde Rianon acudió.

– Hemos llegado, Maya. Vamos a comer algo.

Noté que se esforzaba por levantarme el ánimo. Así que, me puse en pie y acepte el brazo que me ofrecía para caminar. Pero de haber podido elegir, me habría hecho un ovillo tapada con una manta, junto a la cámara de los impulsores, y habría dormido para siempre junto al corazón de Medianoche.

Papá y mamá llegaron en los siguientes días.

Hubo lágrimas cuando abrazaron a Rianon y me abrazaron a mí.

Vi a mamá mirarme muy fijo y apretar los labios.. y me abrazó con tanta fuerza que me hizo daño.

No sé dónde habían estado. No sé lo que habían estado haciendo… y quizás prefería no saberlo.

Los refugiados que habían huido junto a nosotros a bordo de Medianoche encontraron sus transportes y poco a poco se dispersaron.

“Nunca olvidaremos lo que habéis hecho por nosotros”. James y su familia se mudaban al sistema de sus ancestros. Los sucesos en el sistema Maya les habían dado la excusa perfecta para cumplir un sueño.

Mi equilibrio, poco a poco, regresó, pero yo no tenía ánimos ni fuerzas para hacer nada.

Vi mi rostro reflejado, la cicatriz cruzándolo… y me resultó indiferente. Rianon había sugerido pagarme una sesión de nanocirugía para arreglarlo pero no vi motivo alguno para ello.

– Podríamos instalarnos en algún sistema federal que no sea aliado de… – Rianon

– No – papá, negando con determinación–. He tenido suficiente con la corrupción federal. La aprovechamos mientras nos fue favorable, pero ya se volvió en nuestra contra y no quiero jugar más con ella.

– ¿Tú qué opinas, Maya? – mamá me preguntaba.

Levanté la mirada, un poco sorprendida.

– No lo sé…

Mi madre me observaba muy fijamente, con el ceño tenso en una expresión que no logré descifrar.

Esa noche, cuando se suponía que yo debería estar durmiendo, me levanté. No supe bien a dónde estaba yendo, hasta que llegué al hangar donde estaba anclada medianoche.

Fui hasta el puente de mando y activé el sistema para elevar la plataforma hasta la superficie planetaria. Fue cuando me di cuenta de que estaba descalza y de que me había traído la manta conmigo.

El cielo nocturno… Estrellas. La estela de una nave en la distancia. Me enrollé en la manta y me hice un ovillo bajo ese cielo nocturno. No quería saber nada de nadie, no quería pensar ni sentir. Solo quería que me dejasen a solas en el vacío. Pero cada vez que empezaba a caer en un duermevela, me parecía oír el sonido del motor de otra nave cerca de mí, en pleno boost, en plena huida… y despertaba de un respingo con el corazón desbocado.

En uno de estos respingos me di cuenta de que no estaba sola en el puente de mando. Había una silueta en la puerta de acceso. Me incorporé dudando de si aquello que veía era real o no.

La figura llevaba un traje de vuelo granate y un casco Remlock opaco que ocultaba por completo sus facciones. No podía ver su rostro pero sobre su pecho estaba el símbolo anárquico de los piratas y un callname grabado con letras de fuego: Lucifer.

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