Un precio demasiado alto

Al abrir los ojos vi el rostro de una mujer desconocida ante mí. Llevaba un uniforme de personal médico. Traté de hablar y me hizo un gesto para que no lo intentase… entonces noté que yo tenía puesta una mascarilla.

– No te muevas. Ahora llamo a tu familia.

Estaba a bordo de una nave, en la enfermería. Conocía la vibración de esos motores y esa sala… Medianoche. Estaba a bordo de Medianoche, mi querida clipper de rescates, Medianoche. Casi sonreí al notarlo. “Hola preciosa”, pensé mientras acariciaba el panel a mi izquierda.

Rianon entró por la puerta, vino hasta mí y agarró mi mano derecha. Vi en su rostro que había estado llorando.

– Lo siento – dijo con un hilo de voz– . Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento…

No paraba de repetirlo. Traté de apretar su mano para indicarle que todo estaba bien, que estuviese tranquila. Ya no llevaba ese horrible uniforme de los Civitas Dei, y eso me hizo sonreír.

Éramos libres, el resto me daba igual.

¿Qué había pasado? Traté de recordar… La escaramuza, el combate entre las naves de los National y de los Demócratas. El escuadrón Infinity había acudido. Telth, Sulaco, Neon Weaver, Aybkamen, Sak y Otro Lagia desde su realidad alternativa. Había tantos láseres en el cielo que no podía procesarlo. Yo estaba a los mandos de una Chieftain… proporcionada por los servicios de inteligencia de Ambit.

“Con esta configuración, te aseguro que no tendrás problema de potencia de fuego”, recordaba la frase de Ambit

Y recordaba la frialdad sin ira con la que yo bajaba escudos para que mis compañeros acabasen con las naves enemigas. Y algo se había roto dentro de mí, era como si hubiese dejado atrás la parte de mí capaz de percibir el universo. Pero mis manos se movían para bajar escudos de las naves enemigas y mis compañeros las hacía estallar en un espectáculo de luces. Eran muy buenos. Íbamos a ganar. Y entonces la voz de Aybkamen en comunicaciones: “Escuadrón desconocido entrando en señal”

Voz de Sak: “¿Quienes son esa gente?”

Telth: “Su identificador de escuadrón es CIDE”

Aybkamen: Los Civitas Dei. Os marcan como objetivo. ¡Maya, cuidado!

Recibí dos impactos y, con una frialdad absoluta, supe que no teníamos nada que hacer contra ellos. Un piloto de Élite pagado por alguien muy poderoso había centrado su atención en mí. Desactivé el asistente de vuelo y lancé la nave a todo thruster hacia el vacío. Activé los señuelos para ganar unos segundos más y activé el sistema eyector. No recuerdo más.

Ante mí Rianon soltaba todavía lágrimas, una tras otra.

– Rianon – logré graznar – . No llores, estoy bien.

– Es por mi culpa. Si no hubiese sido tan cabezota, si no hubiese insistido en que peleásemos…

Negué con la cabeza.

– Da igual Rianon. No llores…

– Por una vez tú tenías razón, Maya. No vale la pena.

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