Reparando una megaship

Sistema Maia.

Megaship Carson’s Spring.
Nave de evacuación de Palin y toda su gente.

En cada uno de sus costados hay marcas de ataque thargoide. El corrosivo, que brilla de un intenso color verde, ha abierto varias brechas en el casco por las que escapa el aire. La estructura del anillo está partida, y por varias de sus grietas surgen llamas.

Fogonazo en el cielo… Una nave ha entrado en su señal y se acerca. Una Diamond Back Explorer, el nombre que aparece en su ID es Mística. No es gran cosa, pero al menos, esta vez, es una nave humana. De inmediato el comandante de la Carson’s Spring lanza la llamada: “Mayday, mayday, necesitamos ayuda. Tenemos varias brechas en el casco. ¿Podría repararlas comandante?”

La respuesta llega apenas unos segundos más tarde: “Carson’s spring, vengo equipada con unidad de reparación pero tengo solo ocho drones, me pongo a ello.”

“Gracias, comandante”

“Un placer”.

La Diamond Back, aprovechando su compacto tamaño, se desliza entre las estructuras de la megaship hasta llegar al punto de comunicaciones, despliega los sensores y lo escanea. Ante su piloto se revelan las brechas existentes.

– Vamos allá, chicas. Que los motores que llevamos nos los trucó Palin y nos han salvado la vida muchas veces. Hora de devolver el favor – dice Maya.

Mística se desliza grácilmente sobre la superficie de la Carson’s Spring hacia la primera brecha a ser reparada. El gas está escapando de ella, distorsionando visualmente su entorno. Los sensores de Mística escanean el daño y señalan los puntos a reparar. Maya los fija como objetivo y despliega el primer dron.

El pequeño dron robotizado se impulsa hasta el punto señalado y procede a sellar con composite a presión la herida de la megaship. Un minuto más tarde, el aire ha vuelto a ser contenido. Maya sonríe.

– Genial. Podemos hacerlo. Todavía nos quedan siete drones para reparaciones. ¡Vamos a… !

Todos los sistemas de Mística parpadean por un momento y la voz de la IA dice: “Atención, anomalía de distorsión detectada”.

– Oooooh… shit…

Maya sabe lo que significa eso… así que dirige rápidamente a Mística hacia la siguiente brecha a ser reparada, unos cientos de metros más allá y echa un vistazo al radar. Dos… son dos… de los grandes. Contra esos no tiene ninguna posibilidad.

Las comunicaciones de la Carson’s Spring se abren de nuevo lanzando la alarma.

“¡Incursores thargoides en el radar! ¡Ocupen sus puestos de combate!”

Mística llega hasta la siguiente brecha y, en cuanto la escanea, Maya lanza el dron de reparaciones sin perder tiempo… porque sabe lo que viene ahora.

Hay un fogonazo de un azul eléctrico que recorre toda el área y los sistemas de Mística se apagan. Es el arma thargoide de desactivación… Ya están aquí. La cabina empieza a congelarse casi de inmediato, el crujido del hielo trepando por los cristales llena el silencio. Mística está paralizada, a oscuras, suspendida en esa muerte simulada frente a la megaship. Pero ante ella el pequeño dron prosigue con su tarea imperturbable. No le ha afectado. Y Maya asiente satisfecha.

– Así tendrán dos grietas reparadas al menos – susurra – . Ahora, tratemos de pasar desapercibidas.

Pero uno de los dos thargoides se desliza hacia ellas directamente.

– Oh… no no no no no… Vete, vete, no soy de interés.

Maya pulsa varios de los controles de la nave, tratando de activarlos.

– Vamos, Mística, vuelve, te necesitamos.

Pero no hay suerte. Mística sigue completamente apagada cuando el thargoide se cierne sobre ellas enfocándolas directamente.

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