El ansia

Estación orbital Colonia Hub.
A 22 000 años luz de la burbuja.

La Asp Explorer aterriza en el pad asignado. Su pintura es tan solo nominal, y en la carrocería ya no se puede ni leer su nombre. Los motores se apagan y cuando la pasarela todavía no ha acabado de desplegarse, una persona desembarca por ella peleándose con el traje de vuelo. Se lo está quitando a medida que camina.

— Ah… Gravedad !! Gravedad artificial donde toca estar… Oh, cielos, cielos, ¡¡mola!!

En camiseta de tirantes y amasijo de traje de vuelo a medio quitar, la piloto pelirroja le estrecha la mano al operador de la plataforma.

— Una persona, una persona, de verdad… hola. Eres sólido. ¡Mola mil!

Acto seguido la piloto se quita la camiseta entusiastamente sin un solo atisbo de pudor.

El operador, acostumbrado a las locuras de los exploradores tras largas estancias en el vacío sonríe y señala en una dirección.

— Las duchas y otros servicios de higiene están al fondo a la derecha, comandante.

La mujer sonríe, toda felicidad, y se encamina hacia allí.

— Gracias, ¡te quiero! Soy Maya.

— Yo soy Jaroslav, encantado.

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