El funeral (parte 3 y fin)

Maya Fey Observa las estelas de sus compañeros despegando del planeta. Va a ser la última en partir de aquel lugar sagrado, antes tiene que realizar una tarea muy importante.
Un rato más tarde… Mistral abandona también el planeta mientras la Comandante Maya Fey, a los mandos, trata de asimilar lo sucedido.
– Oh, cielos, oh cielos, oh cielos… No me lo puedo creer, no me lo puedo creer. ¿Cómo he podido hacer esto? Soy lo peor.
Todo había empezado bien: con una revisión del lugar del accidente en busca de algún indicio. Había restos químicos y armas de batalla desperdigados por el lugar.
La cosa se había empezado a torcer cuando Maya escaló con el SRV la Cobra del comandante Jameson para asomarse por la ventana en busca de restos de un cadáver. No los había.
Pero algunos de los sistemas de la Cobra seguían funcionando, una de las consolas brillaba con una tenue luz y todavía mostraba datos en su pantalla. Hacían las cosas para durar doscientos años atrás.
Y definitivamente todo se fue a pique cuando Maya sucumbió a sus instintos.

Un rato más tarde, la comandante Maya Fey abandonaba el lugar más cargada que cuando llegó.
– ¡¡No me lo puedo creer!! ¡¡He saqueado el lugar!! ¡¡He saqueado al comandante Jameson, mi héroe de la infancia!! Soy lo peor.
La voz de su conciencia volvió a la carga.
“Una urraca siempre será una urraca”.
– ¡Cállate, conciencia!

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