Volver a casa

Sistema de la federación Tal (*nombre ficticio)
Agricultura y turismo.
Quinto planeta.
Estación coriolis Jofroncia (*nombre ficticio)

Dos personas observan interesadas desde el puesto de control los pads de aterrizaje.
Victoria observa casi sin pestañear, seria y adusta, la entrada a la estación, en espera de una nave en concreto. Niall, mucho más relajado, conversa con uno de los controladores al mando.

– Gracias por el favor, James. Creo que si no lo vemos con nuestros propios ojos no nos lo creeremos.
– No hay de qué Niall – contesta James –. Yo te debo unos cuantos.
– ¿Qué tal está tu esposa?
– Oh, gracias por preguntar. Mucho mejor. Parece que el tratamiento funcionó y ahora ya…

Victoria oye la cordial conversación a su espalda, pero sus ojos están fijos en la puerta y sus oídos en las comunicaciones que salen de los auriculares de cortesía que les han prestado. No tienen micrófono, pero pueden escuchar todo lo que se habla en el espacio de vuelo alrededor de la estación. Voces pidiendo permiso para atraque, protestando por escaneos injustificados, estática, voces distorsionadas por malos equipos de comunicación… Los controladores responden con pragmatismo y la calma chicha de quien podría hacer ese trabajo durmiendo.

Su marido, Niall, sigue con la cordial conversación, como siempre abriéndose paso con su encanto y su buen hacer. ¿Qué favores les debe James para permitirles estar en la torre de control?

“Gutamaya, Mike, Alfa, yankee…”, Victoria da un imperceptible respingo al oír el código en los auriculares, “Control de vuelo de la estación Jofroncia. Esta estación se encuentra bajo mando de la Federación. Siga todas las regulaciones de aproximación y atraque.”

Hay dos segundos de expectante silencio y, por fin, llega la respuesta. Una voz joven de mujer contesta.

“Control de vuelo, aquí Gutamaya, Mike, Alfa, Yankee, solicitando permiso de aterrizaje.”

Niall se ha callado y sonríe de oreja a oreja. Es la voz de Maya, su niña.

“Mike, Alfa, Yankee. Permiso de atraque concedido. Proceda al pad número veinticuatro.”

Sin decir ni una palabra, Victoria y Niall se posicionan para poder tener una buena visión de la entrada. Y, tras unos minutos, la nave hace su aparición: una Clipper, de un profundo tono cobalto atraviesa la puerta de la estación. El nombre sobre su casco: Medianoche.

Victoria se ha quedado con la boca abierta, observando la nave proceder hacia el pad designado. ¿Es ella realmente? ¿Cómo ha conseguido esa nave?

La voz de Maya vuelve a salir de los auriculares.

– Hola Mamá, papá. Sé que estáis ahí. Sí, soy yo.

Niall se echa a reír y Victoria no puede evitar sonreír también.

 Sí que nos conoce bien – comenta Niall.

– Así que Baronesa Maya de la casa Fey – comenta Victoria y se echa a reír a su vez.

La voz de Maya suena ahora por el canal privado solo para ellos.

– Mamá, Midnight estará encantada de que la pilotes. Papá, espero que hayáis pensado ya dónde queréis que os lleve de vacaciones. Pago yo.

– Tengo una curiosidad tremenda por saber cómo ha conseguido que le den el título de baronesa y que le permitan hacerse con una Clipper.

– Tendremos tiempo de hablar. He escogido un sistema con spas termales.

 Eres el mejor, cariño.

Niall pasa un brazo sobre los hombros de su esposa mientras observan a Medianoche posarse con precisión en el pad designado.

 Lo sé – le dice con tono sugerente.

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