Consecuencias de una multa

Atráás, atráááas, dááále, dááále… ¡Vale!

La nave de remolque deposita la pobre DB Scout, totalmente fuera de combate en el hangar de reparaciones. Maya Fey mira a su pobre Magpie con cara de circunstancias.

– Esto va a ser caro de reparar…

Tal y como pone los pies sobre la estación suena el comunicador personal. Maya lo activa y la imagen de una mujer morena sale en pantalla.

– ¡MAYA! ¿Estás bien?
– Sí, estoy bien, mamá, tranquila.
– Me han llegado informes de que tu nave sufrió un ataque por parte de las fuerzas de una estación.
– Mamá, ¿me estás espiando?
– ¡¡NO ME CAMBIES DE TEMA!! ¡¡HAS SIDO DESTRUIDA POR ARMAS!!
– Yo no. El sistema de eyección funcionó de maravilla y la mayoría de Magpie es recuperable, la carrocería y caja negra está intactas, así que…
– ¿¿CON QUIEN TE ESTÁS JUNTANDO PARA METERTE EN ESTOS LÍOS??
– Mamá, fue un error mío.
– ¿Te has metido en problemas con alguna cofradía pirata?
– No.
– ¿Has destruido alguna nave limpia?
– No.
– ¿Has incumplido un contrato?
– No.
– ¿Te has metido en carreras ilegales alrededor de la estación?
– No.
– ¿Entonces a qué viene esto?
– Fue por… una multa de aparcamiento… de la que me olvidé.
– ¿Una… multa de aparcamiento?
– Sí.
La voz de su madre de repente se vuelve fría, y tranquila, casi cariñosa. Y su mirada se torna distante. Y Maya reconoce esa mirada…
– Mamá, no hagas ninguna tontería que nos conocemos.
– ¿Y tú estás bien, cariño?
– Sí, estoy bien, no te preocupes. Pero no me cambies de tema…
– ¿Necesitas dinero para reparar a Magpie? – añade con tono cariñoso.
– No os preocupéis, mamá, tengo ahorrado. Como te decía…
– Bien. Me alegro de verte, cariño. Ten cuidado ahí fuera.

La pantalla se apaga súbitamente y, tal y como lo hace, Maya marca a toda prisa otro número.

 Papá… Sí, estoy bien. Escucha, creo que tienes que ir corriendo a parar a mamá. ¡¡Estaba hablando muy tranquila!! ¡Debe estar cargando de torpedos su Vulture otra vez!

(Pues sí, lo que no lograron piratas, griefers y la torpeza innata de esta piloto, lo ha logrado la policía de tráfico de una estación imperial. Me pusieron una multa, estuve sin volar una semana (maldito trabajo) y al volver a coger los mandos ni me acordaba, y estaba wanted. Me hizo gracia imaginar al gardia civil de tráfico, diparando a un coche para detenerlo… y así pasarle una multa sin pagar por la ventanilla. “Los pa-pe-les”. Lo de “Bienvenida de nuevo” a la estación tras el ataque de sus fuerzas de defensa, me dejó como… eh… vosotros estáis muy mal de lo vuestro, malditos imperiales.)

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